El Señor nos revela principios fundamentales para nuestras vidas en su Palabra. Uno de esos principios es el de la siembra y la cosecha. El sembrar es solo una parte de todo lo que tenemos que hacer en la vida, pero esta la otra parte, cosechar y de esa manera tener éxito completo.
Para la mayoría de nosotros no es difícil sembrar, y un claro ejemplo de ello, es que sembramos siempre en nuestra familia, sembramos la Palabra de Dios a nuestros hijos ya que queremos que estén bien fundamentados en El; les enviamos a estudiar con el fin de que en su futuro estén mejor preparados y estén listos para afrontar una vida mas cómoda o ligera, ellos a su vez verán los frutos de lo que han aprendido y estudiado, o sea cosecharan lo que sembraron al esforzarse estudiando.









